Visitas

contador de visitas .

miércoles, 29 de julio de 2009

"PERSONAJES DEL PUEBLO

Redosindo Acebo Gutiérrez “Sindo”





Sindo, nacido en Villar de Acero hace 73años(29/10/1936), es por edad el segundo de ocho hermanos, aunque llegaron a ser once. Pero de su vida en Villar solo tiene recuerdos, pues lleva en Toral casi la totalidad de su vida.

Cuando su padre se fue a la guerra Sindo se encontraba bien, cuando volvió se encontró, a un Sindo enfermo de meningitis, que le afectó al cerebro, al oído y sobre todo a las piernas. A lo que no le afectó fue a la retención de imágenes y a la imaginación, pues tiene de sobra, ya que es capaz de pintar, de pintar con perspectivas, con sombras, y sin referencias visuales, solo con su imaginación.

Me cuenta Luis, su hermano menor, que un día llegó a Villar de Acero un maderista con su carroceta, carroceta con motor barreiros de las fabricadas en Sta. Marta de Ortigueira, para sacar la madera de los montes. Sindo, al verla por primera vez, quedó impregnado de ella; con un par de veces que la tuvo a la vista, consiguió hacer una réplica, con madera hizo el chasis, las puertas de chapas, los laterales mezclando chapa y madera y a la vez estas abatibles, las llantas de carreconchas, las ruedas dobles con la suela de algún zapato, dibujo incluido, tampoco le faltaba el volante, todo, tenía de todo, tenía incluso el símbolo de Barreiros, un ocho dividido en vertical por una línea.

Otra curiosidad de sus años en Villar fue cuando pusieron en el río una turbina para generar corriente eléctrica. A Sindo se le vino la luz, con tantos portalámparas, bombillas, cables, “estaba loco, loco por las bombillas”, decía su hermano, llegando a esconderlas.

Le encanta la música, los instrumentos, es fan de Molina, Escobar y de una tal La Pastorina, llegando a tener cajas de cintas con estos y otros cantantes.

Según informaciones familiares, no le gustaba trabajar mucho, pero aun así ayudaba a su madre a limpiar, fregar, e incluso sabía hacer el caldo.

Sindo es un personaje súper conocido y no solo en Toral: “Cuando lo llevo por ahí lo saluda todo el mundo, y yo solo tengo que decir que soy hermano de Sindo y ya me conocen”, me comenta su hermano.

Nos dejó temporalmente de Toral para estar en el Centro Residencial y Asistencial San Nicolás de Bari (Asprona) de Quintana de Raneros (León) en compañía Toño, su otro hermano, con parecidas discapacidades, bueno quizás en Toño más y más agudizadas. Ahora ya lo tenemos de vuelta, en otro Centro, la Residencia San Antonio Abad de Toral de los Vados, gracias a la ayuda económica que percibe más unos 300 euros que ponen sus hermanos.

Esto que acabáis de leer fue escrito antes de conocer a Sindo “el artista”; ¡impresionante, acojonante, increíble, anonadado (aunque esto sea cursi)!, y mil adjetivos calificativos más para describir el arte de este discapacitado. ¡¡¡¡ Joder con el discapacitado!!!. Después de pedir permisos a sus familiares, me dirijo a la Residencia San Antonio Abad para hacer lo mismo con sus dirigentes (José Manuel y Jerónimo), y con permiso del Artista paso a ver un montón de dibujos apilados en varias carpetas en una habitación contigua a la de Dirección.

Una vez allí, sorpresa tras sorpresa, desde “Boteros”, “Sorollas”, “Dalís”, “Velázquez”, “Tapies”, etc, con temáticas propias marcadas por sus gustos, miedos, temores, aficiones, etc.

Llama la atención en sus obras, sobre todo, las mujeres con las “pielnas goldas”, “güena, güena, teta golda, jejejejejjejje”, mujeres y más mujeres, curas -con obsesión especial por Paco, actual párroco de Toral-, imágenes de deidades, vírgenes, santos, demonios, para componer retablos, y escenografías religiosas como las de San Isidro, Semana Santa, belenes, entierros, etc. Los Guardia civiles también son piezas básicas de sus personajes, los músicos, incluidos mi hermano Luis y su hija, Tina, personajes más o menos reconocibles (que me perdone mi sobrina).

Ahora entramos en el plano, nunca mejor dicho, arquitectónico; nos describe diferentes inmuebles del pueblo de Toral, como su casa, la iglesia y la capilla con diferentes puntos de vista, con sus campanarios, la casa de Paco Paciano con varios dibujos cronológicos de la misma, el cuartel, la plaza de la estación, el ayuntamiento, etc, también la Basílica de la Encina, El Pilar y, cómo no, casas y la iglesia del pueblo que le vio nacer, Villar de Acero.

Nos colgamos en los tendidos eléctricos para describir esta afición a todo lo referente a “da torrente, tarayooo”: torretas de la luz, postes, farolas, catenarias, bombillas, etc.

Tarrozetas, larrove, palas, máquiina treen, máquiina tren, máquinas de todo tipo desde la Dielma de Cosmos, pasando por la inglesa 7700, la Unidad, etc .

Podría seguir y seguir describiendo la obra de este artista, que no es otro que SINDO."





Autor AF2 en la web de Café Avenida (Toral de los Vados)

lunes, 27 de julio de 2009


Hace muchos años que conozco Villar . La primera mirada sobre el pueblo es muy agradable y no hay nada que cause una mala impresión, como desgraciadamente sucede con algunos pueblos.


Creo que en eso tenemos suerte en la mayor parte de El Bierzo.

Pero quizás lo mejor de Villar, siempre ha sido su gente, y pienso que esto a los abogados de la villa no les gustaría demasiado, porque no daban la lata y eso iba en contra de su profesión.

Dentro de su modestia, siempre ha sido un pueblo generoso y muchísimos hemos sido agasajados, quizás sin merecerlo por vecinos de este pueblo.

Mis recuerdos mas frescos son desde que comenzamos nuestra labor en La Cruz Roja. Yo conocía a Rosario, mujer increibre que se hace querer por su generosidad y sobre todo por su innegable honestidad. Ella era siempre la que nos decía por donde deberíamos ir para atacar algunos problemas que había entre la ciudadania. Nunca falló y nosotros en cierto modo nos cubríamos de gloria, pues la confianza era mutua y total.

Allí conocí a Baltasar, Juan y Simóm, a Firme y algunos más...
¡Cuántas experiencias maravillosas! Qué fácil era intentar hacer el bien, con gentes así...Firme...Fermín, se ganó la simpatía de todos los que componemos la Cruz Roja, de los Hermanos de La Cruz Blanca y de todo Villafranca.
Nadie como él ha llegado al corazón de tanta gente ;Él que durante los tres primeros meses no fue capaz de hacer las deposiciones en el water de la residencia y se le aguantó todo lo que quiso hacer...

Salir a la hora que le daba la gana, marcharse a Villar cuando le petaba, intentar poner castañeiros en el jardín del Puesto o pasearse en la ambulancia cuando fingía que estaba malo.

¡ Dios mío, cómo  era este hombre...!

Les reñía a los chicos, cuando tardaban en ir a buscarlo cuando se escapaba a Villar y es que ya más de dos dias en Vilar...non se facía..

Un día escribré la historia de Simón...Eso si que fue un amor puro... O las correrías de Juan en el hospital...O la serenidad de su hermano mayor.

Villar siempre ha tenido gente que ha dado mucho y quizás ha recibido poco, pero eso parece ser que es el tributo que tienen que pagar los humildes.

por Cela







domingo, 26 de julio de 2009

Agonía de una Palloza


Lo que el viento se llevó


Hubo un día de vendaval en Villar y se llevó un castaño y la techumbre, precisamente de esa madera noble, de una casa de paja.

El castaño había sido testigo de grandes partidos domingueros de futbol, junto al cementerio y entre el río Porcarizas y las huertas de las Moas y el Castro.

Su tronco centenario quedó formando un arco en el altozano donde se alzaba majestuoso sobre la meseta distribuidora de sus ramas atestadas de frutos

Dicha meseta fue tambien testigo de plácidas tertulias juveniles , e incluso de partidas de brisca entre los más mayores.

Por este Castaño honrado, que fue testigo de todos los entierros de vecinos vilaregos y de más cortejos que el mismísimo y archifamoso que sobresale del Campano, nunca doblarán las campanas de Villar. Como tampoco doblaron por la desaparición de la pareja de ellos que formaban la portería sur del estadio deportivo dominguero de antaño.

Exhorto a los defensores de los árboles ancianos del Bierzo Oeste, incluida la muy benéfica y filantrópica A Morteira **, a elevar una plegaria póstuma por tales vegetales emblemáticos de Ancares.

En cuanto a la casa de paja (la que elevaba sus puntales de castaño al cielo frente a la casa solar del tío Lorenzo; La que lindaba con la casa natal del artesano sin par Don Jesús el Sordo (en cuya antigua cocina hoy crecen los negrillos) ; La que heredara Serafín Gutiérrez de su progenitor Simón y en cuyo corral tantas veces mis abuelos uncieran reses al cabezón de roble del carro chillón; esa entrañable casa vió descabezada su ancestral cubierta por el golpe de viento que hace poco la azotó inmisericorde.

Por esta última palloza que acabará sus días, con un poco de suerte convertida en huerta que acaso alguien aun cultivará, elevo otra plegaria unida a los que ven en ella otro bien cultural echado abajo. Otra memoria histórica, real ésta y verdadera, que se lleva el viento y cubrirá el olvido.

**Morteira en gallego es sitio de muertos. Murteira en ancarés leonés significa sitio de mirtos. Por cierto que la web de esa asociación "a morteira" está editada íntegra en castellano, lo cual es mas bien para morirse de risa en una murteira cualquiera.

Anónimo

Villar de Acero y Campolagua, no más ayer


En Villar de Acero, la gente sale toda a recibirnos a la calle. Somos los primeros que llegamos desde que, hace una semana, empezaran las nevadas. El pueblo es grande, con escuela y varios niños andan ahora tirándose bolas de nieve entre las casas. Las mujeres posan para las fotografías con una extraña mezcla de coquetería y desconfianza. En la penumbra secular de una palloza, Baltasar y Juan -que se quedó mudo de un miedo y muestra un gran bolsón de bocio en la garganta- comen el caldo junto al fuego como dos esfinges impasibles e hieráticas. Los dos han rebasado ya la frontera de los 80 años viven solos en la palloza con un tercer hermano que ahora está en la cuadra con las vacas y tienen la suciedad, el raquitismo y la miseria metido en lo más hondo de su alma. Nadie que allí les viera podría asegurar jamás que eso es España.

Raúl y el demonio

En la cantina de Villar de Acero el pan es ya manjar insospechado. Hace días que se les ha acabado. Una televisión vieja, apenas perceptible, está ofreciendo justamente información sobre los pueblos aislados por la nieve en toda España.

Ara da Pedra es el último hito en nuestra ruta por el nevado corazón de los Ancares. Desde Villar de Acero, el Land-Rover ha tenido que bajar, hundiendo las cadenas en el hielo, por una senda casi vertical que llega hasta la misma orilla del río Burbia. El pueblo está encajado en la cortada, hundido en lo más hondo del barranco, al amparo feroz de las montañas. 30 o 40 casas que apenas ven el sol durante 10 meses al año. Justo los meses que aquí ha de pasar aislada la maestra, Felisa, una joven leonesa que, cuando nosotros llegamos a la aldea, sale en el Jeep de Enrique -el único vehículo que hasta ahora nos encontramos- para tratar de llegar a. Villafranca y, de allí, en el autobus, a la capital de la provincia y a su casa.

Raúl es el último de Campo del Agua, la braña que los vecinos de Aira da Pedra poseen en el monte para llevar las vacas en verano. El es el único que allí sube todavía y el que pasó completamente solo, con María, su mujer, tres meses aislado por la nieve durante el pasado año. Este invierno han bajado a Aira da Pedra, en Nochebuena, y ya no les cogeran arriba las nevadas. Tres; y cuatro metros de espesa nieve blanca que sepultan las casas y bloquean las puertas e impiden ver la luz y el cielo durante dos o tres semanas. Raúl lo recuerda. todavía con espanto. "Cuando yo estuve solo allá arriba un invierno, en Campo del Agua, él, ese", Raúl jamás pronunciará el nombre maldito, "entraba por la noche en la palloza y se me tumbaba encima y me dejaba coiripletamente inmóvil, sin respirar siquiera, hasta por la mañana. Yo le oía entrar y me ponía de lado y entonces no podía hacerme nada. Pero, por la mañana, veía las pisadas en la nieve de los lobos y sabía que él, ese, había estado rondando toda la noche la palloza y la puerta de la cuadra de las vacas".

Julio Llamazares

Paradaseca del Bierzo



Los Romanos , en su recorrido berciano en busca de oro, llegaron a lo que hoy es Paradaseca del Bierzo, seguramente atravesando el Cúa por el puente viejo en Vega de Espinareda, el Ancares por el puente de San Martín de Moreda y el Burbia por sendos puentes: uno a la salida de la población de cabecera, y el otro por algún lugar del término de Veguellina. Todos aún existentes salvo este último. Sin duda al llegar al poblado de casas de paja les encantó el lugar e hicieron allí una base permanente y la bautizaron como Parada Valer segun datos recogidos presuntamente del cronista romano Plinio en los Tumbos Astorganos.
Nosotros hoy lo tenemos más fácil y no iremos quizás en busca de oro sino de entornos inéditos. Para ello saldremos de Villafranca por la carretera que sube por la margen izquierda del Burbia atravesando Puente de Rey y, luego de cruzar el rí Burbia o por el puente de Parada a unos 9 km, sólo nos quedará una subida de 1 km, desviándonos del río, para avistar la población más importante de las pequeñas de la cuenca . La encontraremos pasados unos cerezos que flanquean la entrada.

Si bien la palloza fue una construcción común a todos los pueblos de la cuenca ancaresa del Burbia , sin duda Paradaseca, junto con Campo del Agua, fueron los más emblemáticos. Y ambos sufrieron paralelos procesos de desaparición por el fuego, si bien quedan aún algunos ejemplos entre las actuales construcciones modernas y las típicas de planta y piso, piedra y madera, con techo de losa, algunas con balaustradas ilustres.


pallozas del valle del burbia



Por estas tierras, antigua Merindad de la Somoza, se dice que estuvo de paso la Reina leonesa Doña Urraca , madre del emperador Alfonso VII, obligada a refugiarse en algun anexo del antiguo Monasterio de San Cosme, por la urgencia de alumbramiento de su hijo, cuando iba camino de sus posesiones gallegas. Por el buen trato recibido dicen que recompensó a los somozanos, con exenciones del Servicio Armado y con privilegios de Nobleza. En recuerdo de La Reiniña, que así la llamaban, se ha restaurado un hórreo en el centro del Pueblo que es objeto de numerosas visitas.

Ya en la edad Moderna, esta antigua capital de la Somoza, fue Ayuntamiento para todas las aldeas de aguas arriba de la cuenca del Burbia, que hoy lo son de Villafranca, incluido el pueblo de Cela por donde continúa hoy la carretera que, siguiendo la antigua vía romana y que, luego de una subida hasta pasados los 1000 m de altura en Sotelo y Pradela , baja hasta Trabadelo ya en la autovía de La Coruña.

Hoy con sus 140 paradegos fijos sigue siendo, junto con Tejeira, la aldea más poblada del actual municipio, salvo Villafranca. y Vilela.

En la salida en dirección a Cela hay un desvío a la derecha que sube a la ermita de

Fombasallá





y continúa como pista forestal ya por la reserva nacional de Caza y Pesca de los Ancares Leoneses.

Desde el pueblo es obligada una visita a esta elevada ermita custodiada por unos enormes arces (pradairos) pudiendo luego bajar a la Campa del Pradairo (hoy sin el arce) ya en los límites del monte paradego con el de Villar de Acero. Para el retorno puede hacerse por una senda que baja, entre una tupida arboleda de castaños y robles, hasta el centro de la Población. A la derecha de la entrada del pueblo y entre viñedos nos encontramos con la ermita de Sta Magdalena y enfrente, al otro lado del Burbia podemos visitar los restos de la antigua Herrería con mecanismo hidráulico, que debería abastecer, durante el siglo XIX, la fábrica de armas de Oviedo y que fue abandonada después de la guerra de la Independencia.

Si seguimos la carretera que por arriba enlaza con Ribón, luego de unos iniciales cultivos, viñas y frutales, nos encontraremos atravesando lo que quizás sea el mejor y más asequible soto de castaños de La Somoza.

Por último, si bien no lo menos importante, diremos que la Iglesia, dedicada a San Juan Bautista (24 de Junio) se encuentra en un extremo del pueblo, anexa a la casa rectoral y dentro de un recinto enmurallado. Son típicos el nido de la cigüeña en lo alto de la espadaña y el palomar a la entrada. Es seguramente la iglesia más antigua de la zona (finales siglo XV) y también la más surtida y mejor conservada. Por algo fue hasta hace poco la residencia del último sacerdote fijo de la Somoza (el de la gorra en la figura: El cura-monje, poeta y pintor Fray Luis Casado Prieto e.p.d.)



Para finalizar la visita podemos restaurarnos en cualquiera de los dos bares de Paradaseca: Uno junto a la Iglesia, anexo a la oficina de correos, y otro en el centro del pueblo. Y si queremos pernoctar podemos hacerlo en el confortable Hotel

PARADA DE BURBIA



que se encuentra a un agradable paseo con vistas a las médulas de la Leitosa y cercano al molino del Burbia.

sábado, 25 de julio de 2009







Villar de Acero


Recuerdo mi época de trabajo en Villafranca, que me permitía unas escapadas por las tardes hasta Villar, y otros pueblos, pero quizáas el que más recuerdos me trae sea Villar, tal vez, porque fueras cuando fueras en Villar siempre encontrabas a alguien en el Bar.


Comenzaba la visita en el bar de la siempre hospitalaria y generosa Rosario, donde siempre contaba con la discreta compañía de Pepe su esposo, al fondo, sentado tengo la imagen fresca de Raul, esperando, tal vez, que regresaran los colegas del trabajo: Pedro, Jaime q.e.p.d., Tomasín, Roberto, o quizas la silenciosa aparición de Anselmo. En verano llegaba el nítido sonido de las canciones de Manolo Escobar, que Pedro ponía a todo volumen en su casa.


A veces, la tranquilidad de la cantina se rompía porque al día siguiente había cacería y llegaba Aladino q.e.p.d., como un ciclón, dispuesto a ser el que mejor diera el monte, y contando de antemano las aventuras que sin duda se iban a dar en la posterior jornada de caza.


Cambio de estación, llegamos al bar de ese buscador de fortuna que es Julio, que siempre había  de ofrecerte un décimo de lotería que había  traido de no se donde, porque le había  dicho el Bruxo de Perexe que iba a tocar.



Cuando el motivo era repartir los alimentos de Cruz Roja, visitábamos a los hermanos; Baltasar, Juan y el eterno enamorado, Simón. A los dos primeros su dignidad no les permitía aceptarlos, por lo que había que dejárselos en una casa de confianza, en cambio, Simón mas pracmático, nos decía  en aquel lenguaje ininteligible; "si eles nun queren, pra min".






Capítulo aparte merece la inteligencia de Jesús "el mudo", y su desconfianza, mención especial: "nun me gusta o do bigote, a pensión, a pensón..fora".

En fin, amigos vilaregos, no sintáis envidia de nadie, si acaso de aquellos que pueden disfrutar siempre que quieran de vuestro pueblo y de vuestra hospitalidad, los que sólo podemos disfrutarlo cuando nos dejan, sí tenemos sana envidia.






Santi Teijón












=====================================================================

Airadapedra



AIRA DA PEDRA (Por Fernando)
Aira da Pedra es el lugar donde el tiempo nunca ha existido. La huella del hombre ha sido absorbida tan rápidamente por el entorno que hoy pasa desapercibida.

Incrustado sobre la ladera naciente del valle del Burbia, ve pasar el borboteo arrítmico del río desde el principio de cualquier era, pues ambos se cuentan en la misma historia del recuerdo más antiguo.

Aira da Pedra es piedra. Piedra laminada en sus tejados, amorfas piedras en sus paredes y muros y enormes estructuras de piedra madre en el suelo de sus trillas.

Es un mundo de piedra encajonado en piedra y así¬ poder aprovechar la tierra de la ribera del río para una mínima agricultura de subsistencia.

Pero Aira da Pedra es también gente. Personas de condición antigua, de nobleza desmesurada y con la visión amplificada del desarrollo con su medio natural que hace que el viajero se sienta lugareño desde el primer saludo, auacuten siquiera sin comprender el dialecto mas que a grandes rasgos.

Aira da Pedra está escondido. No se ve. Es su modo de continuar libre de esa contaminación excesiva, de prosperar como espacio natural protegido y de guardar su intimidad.

Pero aíun así, siempre hay ojos atentos que observan, que lo contemplan escondidos, grabando en su mente la Historia de Aira da Pedra. Afortunadamente tras los brezos, siempre habrá un corzo que mira.