Visitas

contador de visitas .

lunes, 21 de septiembre de 2015

VIEJUNOS


Se emplea esta palabra, viejunos, sacada del argot de los jóvenes, no porque la encuentre apropiada o bonita. Tampoco, claro, los adjetivos viejuno/a. En realidad resultan términos bastante irritantes por todo el desprecio que parece venir larvado en ellos. La experiencia nos dice, sin embargo, que las palabras de cualquier argot se quedan viejas pronto y se olvidan.

 Basta echar una ojeada, por ejemplo, al Diccionario cheli de Francisco Umbral. La mayor parte de las que aparecen en él, que circularon y se celebraron tanto por ingeniosas hace treinta años, nos resultan hoy ininteligibles, sin gracia y estúpidas, cochambrosas y llenas de abolladuras como los cascos y corazas que los extras de una película de romanos arrojan al cesto de mimbre al acabar el rodaje. Así que si se emplea hoy aquí la palabra viejuno, es por sentirse uno también como un casco de atrezzo con la cimera apolillada.

La víspera del 9-N acudí como protagonista al primero y último acto político público al que he asistido y asistiré probablemente en mi vida: la lectura en la plaza mayor de Cáceres de un manifiesto a favor de la libertad e igualdad de todos los españoles frente a quienes al día siguiente iban a atentar contra una y otra en Cataluña. Pues sabíamos todos o teníamos indicios de que ese atentado se perpetraría al margen de la ley y de los dictámenes del Tribunal Constitucional.

 Lo que ni sabía ni podía sospechar nadie era que el atentado se llevaría a cabo no sólo con impunidad sino con jactancia: “Aquí estoy yo para lo que quiera la Fiscalía”, retó provocador Mas el mismo 9-N. Su famoso órdago le estaba saliendo gratis, es un decir, porque probablemente nunca se sabrá cuánto le ha costado a los catalanes ese guateque al que finalmente no acudieron dos tercios. Además el Estado y la Historia parecían darle la razón: como había prometido, en Cataluña el 9-N se habían sacado las urnas a la calle, contra lo que había asegurado el presidente del Gobierno de España, tenían al Estado a sus pies y la Historia la estaban escribiendo ellos.

El manifiesto que iba a leer era breve y claro, sin énfasis, sin retórica. Creo sinceramente que ningún demócrata hubiera dejado de suscribirlo. Lo había redactado un hombre, Fernando Savater, a quien debe tanto en su lucha decidida contra el terror, los liberticidas y toda forma de matonismo un Estado de Derecho que puede permitirse el lujo de tirarlo también a un cesto de mimbre, por viejuno.

Solo trece personas —dos, periodistas— asistieron en Cáceres a la lectura de un manifiesto sobre el 9-N

No digo que viajásemos mi mujer y yo a Cáceres pensando que acudiría una multitud a oír el manifiesto, pero no esperábamos aquello, que tenía algo de chaplinesco: los únicos que habían acudido al llamamiento eran dos muchachos de la Televisión de Extremadura, enviados por sus jefes. Era difícil no tener la sensación de haber estafado a la prensa prometiéndoles un hecho, y por tanto, una noticia, que no iba a producirse, y les dije que entendería que se marcharan, y acto seguido subí dos o tres escalones de esa plaza, para que se me viera desde Portugal, donde acaso le hicieran a uno un poco más de caso, y pedí a mi mujer que se pusiera delante, resuelto a leerle el manifiesto a ella sola.

En ese momento se acercaron tímidamente tres personas, luego una más, luego otras dos. Se quedaron aquí y allá, en la explanada vacía de los Foros de los Balbos, sueltas, donde caían, como cuentas de un collar roto. Contando a los reporteros, que tuvieron a bien hacernos la caridad de quedarse, fuimos trece. Al terminar, di la mano y las gracias a los congregados, uno por uno, antes de dispersarnos en silencio, abismado cada cual en estoicas misantropías. Ni siquiera la presencia de los reporteros ni la de otro joven consiguió rebajar la media de edad de los allí reunidos, todos viejunos.

Lo extraño es que en ese mismo momento y en la misma ciudad, a unos cientos de metros, estaba reunido el Partido Popular en pleno, el extremeño y el nacional, con la mayor parte del Gobierno de España y su presidente a la cabeza.
Parece que habían montado aquello para hablar de la corrupción, pero la realidad les había jugado otra mala pasada: un par de días antes había estallado el “escándalo de los viajes” del presidente regional extremeño, cuyo desarrollo esperpéntico deja a Valle-Inclán en el Padre Coloma.

Al no dedicarse uno a la agitprop pensé, ingenuo, que en algún momento de nuestro acto cívico aparecería alguien del PP excusando su presencia. A mí, personalmente, me habría dado lo mismo, pero tampoco sucedió. No vino nadie tampoco del PSOE ni de ningún otro partido político o entidad cultural, universitaria, profesional que quisiera sumarse a trece ciudadanos que pedían, a quienes se suponía tenían en su mano hacerlo, que se cumpliese la Constitución…


Nadie del PP, del PSOE, de ningún grupo, se quiso sumar a los que pedían cumplir la Constitución
De hecho, a esa misma hora también, no muy lejos de Extremadura, en Sevilla, Pedro Sánchez, líder de los socialistas, hablaba de ella. En realidad, de su reforma. Viene haciéndolo desde hace meses como un mantra, para “encajar” a unos secesionistas que a estas alturas ya están desencajados y no sienten el menor interés ni respeto por ella ni por el Estado federal. Como Sánchez sabe que ni la Constitución ni la ley ni el Estado federal solucionarán el problema de los independentistas, y menos aún una reforma de la Constitución, como queremos tantos, que acabe de una vez por todas con los privilegios, foros, cupos y ventajas fiscales o electorales que han favorecido las desigualdades y la insolidaridad entre regiones, como no cree, decía, que nada de eso ayude mucho a “hacer política”, otro mantra, Sánchez recurrió al catalán macarrónico, de película de romanos, para gritar una declaración patética de amor: “Cataluña, te queremos; catalanes, os queremos”.

 Estuvo a la altura de aquel famoso cup of coffee de la alcaldesa Botella. “Yo no amo al pueblo judío ni a ningún otro pueblo; yo sólo amo a mis amigos”, dijo Hannah Arendt, y desde luego no resulta fácil tener por amigos a quienes tratan de privarte de tu ciudadanía y de tus derechos de ciudadano (y de paso, si pudieran, de un 20% del PIB que es de todos), desprecian las leyes que te obligan a cumplir y se quieren separar precisamente porque se sienten mejores y superiores a ti, creyéndote parte de una nación viejuna como España, sin el futuro de su futuro país, aunque el suyo sea nonato aún y no sepa nadie si dará en criatura sana y rolliza o en aborto.

Después de ver lo que sucedió en Cataluña el 9-N, donde el independentismo logró en doce horas lo que no logró el terrorismo de ETA en treinta años, liquidar el Estado, las opiniones de Jiménez Villarejo o Francesc de Carreras, publicadas en este periódico, y las de tantos más, no se pueden ventilar tachándolas de “conservadoras”, “fachas” o “inmovilistas”. Claro que echa uno cuentas, y ha de concluir que por inteligentes que sean, se trata siempre de viejunos.

 Albert Rivera podría rebajar también la media de edad, o UPyD subir la media moral y política del país tras denunciar ante la Justicia a Mas por prevaricación en el mismo momento en que la cometía, pero son a todas luces insuficientes. ¿Los justicieros de Podemos? Estos ni están ni se les espera: “perfil bajo” tituló este periódico en relación a su postura en el 9-N, sabiendo que los podemistas, tan jóvenes y gimnásticos, quieren acabar a un tiempo, también por viejunos, con un Régimen y una Constitución que tienen, sin embargo, la misma edad que la mayoría de sus dirigentes: treinta y cinco años.

En fin. Lo que empezó para uno la víspera de manera tan desangelada, terminó igual el 9-N: el presidente del Gobierno, se nos dijo en la tele, seguía desde Moncloa atentamente el transcurso de la jornada en Cataluña. Era fácil imaginársele la tarde de ese domingo viendo los telediarios con un transistor pegado a la oreja, oyendo Carrusel deportivo.

 Se sintió uno uno de aquellos viejunos apátridas de Baroja, que van sin afeitar y con su lema a rastras, repitiéndose sarcásticos “nunca pasa nada, y cuando pasa, no importa”: de todos los españoles, Rajoy era tal vez el único que ese día estaba más pendiente de la quiniela que de los resultados inanes del ensayo general de referéndum.

Artículo de opinión del escritor Andrés Trapiello para LIBRES E IGUALES 

http://www.libreseiguales.es/
  (iluninar con el b. derecho y picar con el izquierdo, luego ir a enlace)

publicado en EL PAÍS

sábado, 19 de septiembre de 2015

Guardiola tiene razón



Con motivo de la marea de refugiados de Oriente Medio que ocupa las portadas de la prensa mundial en estos días, Pep Guardiola ha dicho una gran verdad al recordar que también los catalanes fueron refugiados en tiempos pasados.

Efectivamente, al estallar la guerra civil miles de catalanes salieron por Francia o por mar para refugiarse en las filas del bando sublevado. Fueron tantos los que se refugiaron en la capital donostiarra, la primera ciudad en territorio franquista tras cruzar Francia, que corrió la broma de rebautizarla como San Sebastià de Guíxols.

Otros muchos se refugiaron en Burgos, donde fundaron la influyente revista de propaganda Destino, nombre proveniente de la frase joseantoniana "España es una unidad de destino en lo universal". Junto a Xavier de Salas i Bosch, Josep Maria Fontana Tarrats, Josep Vergés i Matas, Ignasi Agustí y Juan Ramón Masoliver, merecen ser señalados tres de los principales dibujantes y guionistas de Flechas y Pelayos, Valentí Castanys i Borràs, Josep Serra i Massana y José María Canellas i Casals.
Publicidad
También hubo catalanes que se refugiaron en Francia, como los encargados por Francesc Cambó de organizar la Oficina de Propaganda y Prensa de París, u Oficina Catalana de París, dedicada a defender el bando franquista ante la opinión pública europea y organizar su servicio de espionaje: Joan Llonc, Joan Ventosa y Joan Estelrich, entre otros muchos refugiados catalanes como Josep Pla.
Otros lo tuvieron más cómodo y pudieron refugiarse desde el primer momento en territorio franquista, como los dos principales apoyos eclesiásticos de Franco, los cardenales catalanes Enrique Pla e Isidro Gomá, así como el obispo que escribió que "es nuestro deber manifestar al Señor nuestro agradecimiento y pedirle por el triunfo definitivo del glorioso Ejército Nacional": el catalán Josep Cartañà i Inglés.

Además de estos eclesiásticos, cientos de personalidades catalanas ya refugiadas (Cambó, Durán y Ventosa, Mompou, d'Abadal, Gaziel, Eugenio D'Ors, Salvador Dalí, Llorenç Riber, Octavi Saltor, Joan Baptista Solervicens, Manuel Brunet, Josep M. Massip, Ferran Valls i Taberner, Antonio Griera, Llorenç Villalonga, Josep M. Tallada, Martí de Riquer, Carles Sentís, Ricard Gay de Montellà, Pere Pruna, Higini Anglès, Josep M. Tous, etc.), dirigieron a Franco la siguiente declaración de apoyo:
Como catalanes, afirmamos que nuestra tierra quiere seguir unida a los otros pueblos de España por el amor fraternal y por el sentimiento de la comunidad de destino (...) Como catalanes, saludamos a nuestros hermanos que, a millares, venciendo los obstáculos que opone la situación de Cataluña, luchan en las filas del ejército libertador y exhortamos a todos los catalanes a que, tan pronto como materialmente les sea posible, se unan a ellos.
Cuando en enero de 1939 entraron en Barcelona las tropas vencedoras, el general Juan Bautista Sánchez, de la V División de Navarra, declaró sobre el recibimiento de los barceloneses:
En ningún sitio, os digo, en ningún sitio nos han recibido con el entusiasmo y la cordialidad que en Barcelona.
Comenzó así un régimen durante el que Cataluña se enriqueció notablemente, sin duda muy por encima de otras regiones españolas. Dado su mucho menor desarrollo económico y sus mucho menos generosas inversiones gubernamentales, dichas regiones enviaron miles de emigrantes hacia las regiones más ricas, sobre todo a una Cataluña mimada por los sucesivos gobiernos de Franco, donde abundaron los ministros catalanes como Joaquín Bau y Nolla, Francisco Serrat y Bonastre, Eduardo Aunós, Demetrio Carceller, Joaquín Planell y Riera, Pedro Gual Villalbí, Laureano López Rodó o Enrique García-Ramal. Y, por supuesto, no hay que olvidar a los miles de alcaldes, gobernadores, procuradores y diplomáticos catalanes del régimen.

El evangelio nacionalista ha establecido –sin duda con aplastante éxito, como han demostrado, una vez más, las declaraciones de Guardiola– que bajo el régimen del gallego Franco, flanqueado por innumerables vascos y catalanes, a los castellanos les correspondió el papel de opresores y a los catalanes y vascos, el de oprimidos. Incluso el de refugiados. Y el de refugiados por su condición de catalanes, lo que es el colmo de la desvergüenza.

Hubo un eminente intelectual que, con motivo de una carta que el lendakari Aguirre dirigió a Eisenhower con ocasión de su visita a España en 1959, carta en la que reiteraba los tópicos de siempre, le respondió así, sin nunca recibir respuesta:
Con frecuencia se presenta al régimen como un opresor de las libertades de Euskadi y de Cataluña, y se atribuye esta opresión a España; o a Madrid. Este modo de hablar y de escribir y de pensar es una tremenda injusticia a los españoles no-vascos y no-catalanes, y sobre todo a Madrid (...) Y aún diré más. Si se va a intentar un mapa de España coloreando aproximadamente la densidad de eso que nos oprime a todos, no serían ni Cataluña ni Euskadi las regiones más blancas.

Y aún diré más: este régimen vino con la ayuda fervorosa y aun heroica de los navarros; lo manda un gallego; lo apoyan los banqueros vascos y catalanes; y en su alto personal político y diplomático predominan vascos y catalanes.
Y en 1960, ante la acusación de castellanismo del régimen lanzada por Joan Cuatrecasas, delegado general de la Generalidad en Argentina, esta misma persona le reprochó
la tendencia a presentar el régimen de Franco como opresor de Cataluña y de Euzkadi, como si Andalucía y Castilla, Extremadura y Aragón, no sufrieran tanta opresión como Euzkadi y Cataluña (...) la tendencia a olvidar que el régimen está apoyado y servido por gallegos, vascos y catalanes en cantidad más que proporcional, tanto que el querer representarlo como una opresión de la periferia por Castilla podría fácilmente invertirse, representándolo como una opresión de Castilla por la periferia.
Este gran desvelador de falacias fue el gallego Salvador de Madariaga, egregio republicano que de refugios supo un rato. Pues refugiado estuvo en el extranjero desde 1939 sin poder regresar a su patria hasta 1976, sólo dos años antes morir.

sábado, 15 de agosto de 2015

Taifas y "nacionalidades"



La política de favorecer a Cataluña y País Vasco muy por encima del resto de regiones dió como resultado un avance industrial inusitado en aquellas, que atrajo a masas de gente de posguerra depauperada y famélica.

 No fue, como algunos piensan una respuesta al chantaje de los pata negra de ambas regiones.  El resultado buscado por el cuco Franquito era "invadir" esos territorios con un alto grado de rebelión contra España, ocultando ese sentimiento hasta hacerlo permanecer como siempre fué:  minoritario, folclórico, y  así ocurrió.
 Lengua oficial igual para toda España y facilidades de traslado de personal cualificado y de mano de obra hacia ellas, harían de Barcelona y Bilbao, aprovechando la situación geográfica privilegiada  de ambas, los motores de la nación y sus máximos referentes culturales.

 Y así fué...mientras duró Franquito. Después, cuando se les vieron las orejas a los lobos separatistas que volvieron  por do andaban, la cosa de la "invasión" se fue parando.  Luego, tal como el invierno siempre vuelve tras el Otoño, los vicios de antaño derivados de una historia tan heroica como falsa andan como pedro por su casa sin que el Rajoy de turno tenga ninguna gana de frenar las ventajas de siempre  cada vez más sustanciosas a las  regiones (nacionalidades)  levantiscas periféricas (también de siempre)

 Y así estamos: Cataluña contra España y/o viceversa y Eta hoy en la sombra -¿a la sombra de quién?-contra todos.

 Y Podemos reinventando el frente popular corregido y aumentado.

Y el psoe-psc-pse a verlas venir (ni chicha ni limoná en cuanto al derecho a decidir de los separatistas-anexionistas de Navarra y Països)
La España futurible  de IU y socios

Y hoy la suicida oposición de las comunidades-virreinatos  a la Educación básicamente igual para todo el territorio. Mal asunto y  que dan ganas de darle le razón a quien ya hace tiempo ha dicho que
Español es quien no puede ser otra cosa.

Añádase a esto que por cualquier nimiedad (pijada) como lo del ministro del interior con Rato, se arme la de troya y se desgañiten pidiendo la dimisión del Gobierno, del Rey y ...de María Santísima sobre todo por parte de los sobrevenidos (podemos y asociados)...

Ergo  ante lo que amenaza ocurrir en lontananza, sin olvidarnos del imparable expansionismo islámico entran razonables ganas de bajarse.

lunes, 3 de agosto de 2015

El memorial de granujas

El primer párrafo del documento Crónica de una ofensiva premeditada, publicado hace algunas semanas por la Generalidad de Cataluña, es importantísimo. El documento tiene 102 páginas, pero a los que tengan prisa les bastará con esas 96 palabras. Éstas son las primeras del párrafo: «Este documento no debería haber existido, y en su caso, tendría que haber sido más breve». Y éstas son las últimas: «Desgraciadamente el texto que presentamos no es extraño en la historia de las relaciones entre Cataluña y el Estado español, como vemos en El Memorial de Greuges o Memoria en defensa de los intereses morales y materiales de Cataluña (1885) o La Representació[n] o Memorial de Greuges (1760), que presentaron a Carlos III los diputados representantes de las capitales de la extinta Corona de Aragón.»

Formato papel

Empecemos por la primera impostura. Querrían haberlo hecho más breve, pero las injusticias son de tal importancia que ocupan 102 páginas obligatorias. Pues he aquí el apocalíptico agravio que figura en la página 65: «Uso preeminente de medios electrónicos para la tramitación administrativa. El Estado tiene la voluntad de configurar el procedimiento electrónico como único posible, cuestionando la viabilidad del procedimiento en formato papel sin hacer mención al régimen de transición de un modelo a otro y sin atender las posibilidades y particularidades de cada una de las administraciones».

Historicismo

La segunda impostura es aún más interesante y descriptiva del gusto del nacionalismo por la invención de la tradición. Ninguno de esos documentos previos, ni el que se entregó a Carlos III ni el que se entregó a Alfonso XII, se llamó Memorial de Greuges [agravios]. Al de 1760 lo bautizó así el historiador Enric Moreu Rey, en 1968. El de 1885 fue una invención político-periodística, contemporánea a la presentación, aunque se guardaron de llamarlo así oficialmente. Como me explica el historiador Ramon Grau, memorial de agravios es una figura del Derecho medieval. Los estamentos presentaban ante el Rey una relación de los agravios que se habían producido desde la anterior convocatoria de Cortes. El sintagma llevaba implícita la noción de incumplimiento, además de la de ofensa, inclusión que ha desaparecido en su significado actual, más agresivo. Así pues, el apego a la tradición sólo puede justificarse, humorísticamente, en que este documento del Gobierno de Artur Mas tampoco se llama Memorial de Greuges. Aunque es, ciertamente, el que mejor podría reivindicar esa semántica.
La comparación historicista tiene intereses añadidos. El primer memorial es una reivindicación de la reacción y del antiguo régimen frente a la voluntad de organizar un Estado. La pértiga del historicismo permite asociarlo con la reacción nacionalista de hoy frente a la globalización y al proyecto europeo. En cuanto al de 1885 cabe decir que Alfonso XII sólo pudo oírlo, y cuentan que con la mejor disposición, porque murió a los pocos meses. Sería su biznieto Juan Carlos I el que lo pondría negro sobre blanco: Valentín Almirall, que fue su principal promotor y español a fuer de catalán, habría visto sus sueños colmados en la Constitución de 1978.

Ofensiva premeditada

Esta Crónica de una ofensiva premeditada ofende y practica el juicio de intenciones desde el mismo título. Respecto a las decisiones del Gobierno, los nacionalistas tienen el mismo problema intencional que la izquierda frente a la derecha. La izquierda cree que la derecha ha venido a diseminar el mal en el mundo (por el contrario, la derecha cree que las decisiones de la izquierda tienen un déficit de inteligencia antes que de buena fe) y los nacionalistas creen que el principal objetivo del Gobierno del Estado es exterminarlos: laminar la autonomía, como dicen con su habitual lenguaje húmedo. Lo que el título anuncia es el eje moral de ese documento: las decisiones del Gobierno central respecto al Gobierno autónomo no están dictadas por la discrepancia política sino por el afán de liquidación nacional. Es una ofensiva y es premeditada.

El (no) derecho a decidir

El memorial tiene la virtud de exhibir con precisión el imaginario de agravios del nacionalismo catalán en esta hora que, tras la de la dictadura de Franco, es la peor de su historia. Arranca la exposición con el fundamental y más estupefaciente agravio, que es la negación por parte del Estado del derecho a decidir de los catalanes... Lo que corresponde a todos los españoles.

Déficit con trampa

A continuación se instala el capítulo, de un olor viejo y espeso, que trata del déficit. Todas las trampas metodológicas están presentes: la prevalencia del cálculo por flujo monetario frente a la alternativa racional del flujo por beneficio, o las segmentaciones cronológicas ideales para que el déficit muestre su panza más engrosada. Las cifras del déficit catalán son equiparables a las de las otras ricas regiones europeas, asunto naturalísimo si se piensa que el sentido de los impuestos no es devolver su costo en especie al que los paga, sino redistribuir la riqueza; y que son los catalanes, y no Cataluña, los que pagan impuestos, del mismo modo que son las personas, y no los territorios, las que tienen derechos lingüísticos. Pero en el apartado subyace, desde luego, la quiebra solidaria. Los nacionalistas creen que esa redistribución puede y debe darse entre los catalanes, pero la cruda verdad es que no ven razones para compartir su riqueza con el resto de los españoles.

La lengua

Aunque es probable que alguien lo considere un capítulo lisérgico, hay lugar para el agravio lingüístico en el documento. El Gobierno de una comunidad autónoma donde los ciudadanos no pueden educar a sus hijos en la lengua oficial del Estado (plusmarca sólo compartida con Groenlandia y con el régimen de las Islas Feroe, país autónomo del reino de Dinamarca); un Gobierno que sanciona a las empresas privadas si no siguen sus criterios lingüísticos, que ha incumplido con orgullo sentencias judiciales en la materia y un Gobierno, en fin, que a fuerza de transfusiones económicas ha dado a su lengua propia un estatus insólito en su historia, incluye entre sus agravios una ley que intenta darle a la lengua oficial española una presencia educativa que se cifra en un respetuoso, casi servil, 25% de las horas lectivas. Pero la lengua es el agravio diferencial y el que nombra al resto.

El poder español

Algo último, y extendido a lo largo de las 102 páginas: la confusión continua y deliberada entre el Estado y el Gobierno. El presidente de la Generalidad ha cruzado una frontera decisiva: su enemigo es ya cualquier Gobierno español. Los socialdemócratas pueden atender su momento, federal y asimétrico, perfectamente sentados. La crónica rebosa de pruebas empíricas sobre el particular. Las decisiones que el PP ha tomado sobre el IVA cultural o sobre la unificación de criterios para la obtención del carné de artesano figuran entre los agravios. Porque destruyen el sistema cultural ¡catalán! o... protegen la unidad de mercado española. Cualquier decisión gubernamental es susceptible de convertirse en agravio. Una y su contraria: a veces se censura la centralidad porque es un engorro, otras se reclaman esos engorros que la centralidad arrasa. Para el nacionalismo ya no importa el signo del poder español, sino que ese poder exista.

Sin altura, pasión ni verdad

La construcción argumentativa del documento es decepcionante, sea cual sea el punto de vista que se adopte ante el secesionismo. Respecto a los otros memoriales le falta altura, pasión y verdad. Su deficiencia, sin embargo, está lamentablemente justificada.
A un mes de su publicación, el Gobierno de Rajoy aún no ha creído necesario tomarse la molestia de responderlo letra por letra, fiskeándolo, y dejándolo puramente inerme. Un voluntarioso, pero insuficiente, documento del PP catalán ha sido la única respuesta gubernamental.
A veces el presidente Rajoy tiene dificultades para saber qué es hacer política y especialmente qué es hacerla en el caso del secesionismo catalán. Tienen detalladamente expuesto el guión de la mascarada y ni siquiera se han tomado la molestia de leerlo.
La primera condición para hacer política está en el verbo. Hacer. Hay que trabajar. ¡En realidad, sólo se trata de cumplir el último lema electoral! Trabajar. Hacer. Crecer. Eso decía el PP. Pero los únicos que trabajan día y noche en este asunto son los secesionistas. Para ellos quizá no se trate de un trabajo. Es raro que España, dolor, destino, madre, no sea un trabajo.

miércoles, 29 de julio de 2015

El futuro de los ancestros

MIS ANCESTROS  (por Pancho)

Existió un tiempo en el que todo Villar era un manojo de vidas en busca de una causa común "vivir".
No era un tiempo de ignorancia como algunos creen, sino un tiempo de profunda sabiduria en el que nuestros mayores sabían y tomaban el camino de la vida observando el vuelo de los pájaros, el movimiento de las nubes o la manifestación de los elementos (mi padre "daba a volta" a una piedra a la puerta de casa y por la vida que habia debajo y la humedad del suelo, sabía si era un buen día para ir a "gadañar").

En ese tiempo no nos lavábamos todos los dias, ni nos cambiábamos de ropa antes de cenar. No existían sofás (gracias si había escano) ni cojines, ni cortinas, ni lámparas (nos alumbrábamos con ganzos y candiles)

 No había comodidades ni lujos pero tampoco los echábamos en falta porque no sabíamos que existían y con nuestra vida teníamos bastante.

 Pero la memoria del hombre es frágil y el concepto que yo tenia de mi pueblo y sus costumbres se tambaleó con el tiempo.

 Los recuerdos fueron barridos y sustituidos por ilusiones que encadenaron mi mente y mi cuerpo a cuestiones materiales y pasajeras.

Nos volvemos tan finos y superiores que no sabemos escuchar a nuestros mayores y cuando los escuchamos no los entendemos. Ya no miramos el vuelo de los pájaros porque estamos tan ocupados que no nos queda tiempo para mirar al cielo.

No tenemos un horizonte claro hacia el que caminar pues al olvidar el recuerdo de nuestro origen, no queremos saber de donde venimos y por eso tampoco tenemos claro hacia donde vamos.

Yo tomé la determinación de disciplinarme y escuchar, por eso os voy a segir contando historias y recuerdos de Villar y de  todas esas personas maravillosas que a través de la propia vida engarzaban el futuro.

Y es que me he dado cuenta que el futuro de nuestros mayores, es nuestro presente.

Sobre nuestra vida en el pasado, es la que es, pero  nadie podrá decir que yo, alguna vez dejé de  ser y comportarme como un verdadero vilarego.

domingo, 26 de julio de 2015

¡Che, que murga!

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

Che, qué murga!


RUIZ QUINTANO (ABC)

ARGENTINA ha dado a los pobres del mundo dos grandes campeones: Evita y el Che. Evita salía al balcón de la Casa Rosada y gritaba:
-¡Y ahora, todos a coro, maldecid conmigo a las cien familias que explotaron a Argentina durante dos siglos!

El Che, algo más «sonso», escribió una frase -«un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal»- que no tiene la exactitud poética de la de Marx -«las aguas heladas del cálculo egoísta»-, pero que vuelve locos a sus camiseteros: la embajadora de la Onu para la paz Angelina Jolie, el ex futbolista Maradona, el torero José Tomás o el etarra Iñaqui Bilbao, ése que, envuelto en la camiseta del Ché, ante los jueces de la Audiencia se pone como la niña de «El exorcista», profiriendo palabras «ofensivas y amenazantes, como las que hacían referencia al kilómetro 105 de mis cuernos» (Garzón) y palabrotas propias de un síndrome de Tourette progresista: «Fascista, cobarde, fascista, torturador, fascista, asesino, fascista...»

Locos por los pobres, como dicen estar todos estos, ¿por qué se ponen la camiseta del Che, quien, al fin y al cabo, tras de haberlos creado, no tuvo tiempo de socorrerlos, en lugar de la de Evita, quien, después de todo, tenía algo del cuadro «Santa Isabel de Hungría socorriendo a los pobres»? La respuesta no es que, a estos, Korda les parezca mejor retratista que Murillo; la respuesta es que, llegado el caso, no sabrían decir si Evita es con hache o sin hache, cosa que el Che...

El Che, además, era doctor, como Llamazares. Una mezcla de la boina de Josu Ternera y la labia de Valdano. El enredador Ricardo Bada ha recordado cómo Joseph Brodsky, en su discurso de recepción en Estocolmo, dijo que lo primero que había que preguntar a un posible dueño de nuestros destinos no es cómo imagina su política exterior, sino cuál es su actitud frente a Dickens. ¿Dickens?

-Creo que, para quien ha leído profusamente a Dickens, disparar contra el prójimo en nombre de una idea es más problemático que para quien no ha leído a Dickens.

¿Cuál hubiera sido, como pistolero, la actitud del Che frente a Dickens, nuestro Homero de los pobres? Cualquiera sabe. El propio Brodsky reconocía que una persona culta es capaz no sólo de matar a su semejante, sino de sentir, al hacerlo, un éxtasis de convicción. Lenin, dice, era culto, Stalin era culto y Mao incluso escribía versos, mas lo que todos estos hombres tienen en común es que su lista de disparos es más larga que su lista de lecturas, y eso que las lecturas de un tipo como Stalin, según el inventario de su biblioteca privada publicado por «Pravda» en 1994, venían a ser madalenas, lazos, rosquillas, tortos y galletas variadas: Espinosa, Descartes, Kant, Pushkin, Flaubert, Maupassant, H. G. Wells, Jack London y, por supuesto, Dickens, con entrañables anotaciones al margen, como la de «extraordinariamente original» donde Anatole France escribe que las flores, al contrario que los seres humanos, muestran orgullosas sus órganos reproductores.

Parece ser que en el diario de lecturas del Che había obras de Lenin y Engels, pero también, qué le vamos a hacer, de Goytisolo. Como ministro de las cuentas de Cuba, el Che inventó el intercambio comercial de azúcar de La Habana por máquinas quitanieves de Moscú, pero es que él era un idealista. Un amigo cubano de Zoé Valdés atribuye «toda esta euforia maricona» con el Che, que era homófobo, a los «Diarios de motocicleta» de Walter Salles, donde muchos homosexuales interpretaron que el Che era loca porque lo interpretaba Gael García.

A los cuarenta años de la muerte del Che, en España, Gutiérrez, de las Juventudes Socialistas, ya sabe, gracias, quizás, a la Educación para la Ciudadanía, que el Che «sigue siendo el paradigma del joven comprometido que lucha para acabar con el totalitarismo» (sic), y Aragonés, de las juventudes de la Esquerra, sabe también que el Che es «un referente para los que somos jóvenes, izquierdistas y patriotas de naciones oprimidas y dominadas» (sic). Que así es como estos dos muchachos se aseguran una nómina del Estado para toda la vida.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

Pancartas al viento



“Patriotas guerreros,

blandid los aceros

y unidos marchad a morir o triunfar”



Hitler un cabo chusco y anodino
Invertido frustrado acomplejado;
Votado fue. Y ya Führer adorado
Lleva a su patria a un infeliz destino.

Semiramis nacida en el destierro
De cruel entraña y de ambición preñada
Insatisfecha ardiente y despiadada
Miente a mansalva y con puño de hierro

Crea un imperio enorme, esta rapaz,
Con un ejército capón sumiso.
Fina con Babilonia la ramera .

Hitler se inmola con su compañera.
La asiria fue ascendida al Paraíso
Por la blanca Paloma de la Paz.


MÁS SOBRE VILLAR DE ACERO??